Caso práctico: chef conocido cocina ‘en casa’

Un día que Alex estaba de charla con su amigo Stéphane, que es chef en un restaurante de Madrid, decidieron organizar una cena privada. Esta es su historia.

“Tener la oportunidad de acercarme a la gente para la que cocino fuera del restaurante y escuchar sus comentarios fue una experiencia muy positiva para mí.” - Stéphane

“Queríamos hacer algo especial, para que la gente difrutase de una comida fantástica y conociese a otros amantes de la gastronomía” - Alex

El chef cocinó parte de la comida delante de los invitados antes de que se sentaran a degustar una cena única en el ambiente íntimo de un loft privado. Los invitados se sintieron más cerca de la comida y el chef más cerca de ellos. Todo el mundo disfrutó de una experiencia única e inusual, a la par que conocieron gente nueva.

Trabajando en equipo

Stéphane lleva un restaurante, por lo que está demasiado ocupado para organizar eventos. Alex tiene un espacio y es muy bueno creando conceptos que interesan a la gente lo suficiente como para ir a disfrutarlos. Una pareja perfecta.

El menú

Stephane Shoji creo un menu fabuloso:

Aperitivoss

  • Tapenade anchoas del Cantábrico
  • Pasta filo con queso de cabra y pesto de tomates secos

Entrante

  • Tartar de atún con salsa agridulce de jengibre

Plato principal

  • Magret de pato con salsa Reforma y gratin dauphinois

Postre

  • Tiramisú de fresa con caipiroska

Bebidas

  • Vino tinto “L’Artisan”
  • Agua

¿Cómo lo promocionaron?

En un principio pensaban tener 12 invitados. Stéphane lo promocionó entre sus clientes y Alex entre sus amigos. Conocían 3 o 4 grupos de amigos y enviaron las invitacions por correo electrónico. El email se envío 2 semanas antes del evento y, para sus sorpresa, las 12 plazas se cubrieron rápidamente, de modo que decidieron aumentar el número de personas y terminaron con 23 invitados.

El día del evento

Como chef, Stéphane estaba a cargo de la comida. Debido a lo complicado del menú, hizo parte de la preparación en la cocina de su restaurante; luego, él y su asistente, cocinaron el resto del menú delante de los invitados. Alex se convirtió en “maître” y “camarero” por una noche. “Yo me aseguraba de que todo el mundo tenía su bebida y ayudaba a servir la comida. Fue muy divertido hablar con la gente y tener una experiencia tan simple, pero ya olvidada, en este mundo tan super-conetctado. Fue muy auténtico y los invitados se sintieron más cerca de la comida y de los otros participantes”.

Stéphane y Alex están encantados con los comentarios tan positivos que recibieron de los invitados, y se sorprendieron mucho de ver la cena compartida y comentada por todo Facebook al día siguiente. Fue una experiencia muy positiva para todo el mundo.

Moraleja

Esta cena fue un experimento que Alex y Stéphane llevaron a cabo en su tiempo libre porque pensaron que sería una experiencia interesante y divertida. Los dos decidieron repartirse los benefecios a partes iguales.

Alex puso 100 euros para comprar una mesa grande, el mantel y otras cosas necesarias para el evento, pero ya lo ha utilizado todo en eventos sucesivos. Otras cosas, como algunas sillas, las pidieron prestadas por una noche. Stéphane trajo los platos del restaurante.

El coste de los ingredientes fue de 15 euros por persona. Cada invitado contribuyó con 35 euros, con lo que el beneficio fue de 20 euros por participante (aunque esto excluye el trabajo de preparación de la comida y el tiempo invertido en organizar la cena). Lo hicieron para pasárselo bien, pero acabaron ganando 460 euros en una noche. ¡Más del doble de lo que habían presupuestado en un principio!